Fray Luis de León, quinientos años
En 2027 se cumplen quinientos años del nacimiento de fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591). Poeta, teólogo, traductor de la Biblia y catedrático de Salamanca, es una de las figuras centrales del Renacimiento español y, a la vez, uno de los autores con una vida más novelesca de nuestras letras.
Un profesor de Salamanca
Nacido en una familia de ascendencia judeoconversa, llegó a Salamanca siendo un muchacho para estudiar Derecho, pero pronto ingresó en la orden de San Agustín, en la que profesó en 1544. Completó su formación en Salamanca y en Alcalá de Henares, donde se adentró en las lenguas bíblicas, y en 1560 se graduó como maestro en Teología. Al año siguiente ganó su primera cátedra en la Universidad de Salamanca, en la que enseñó, con una larga interrupción, durante tres décadas. Todavía hoy puede visitarse el aula en la que daba clase.
Casi cinco años en la cárcel
En 1572 fue detenido por la Inquisición y encerrado en Valladolid. Las acusaciones, alimentadas por rivalidades universitarias, se centraban en su defensa del texto hebreo de la Biblia frente a la Vulgata latina y, sobre todo, en su traducción al castellano del Cantar de los Cantares, en un tiempo en que estaba prohibido difundir la Escritura en lengua vulgar. Fue absuelto en diciembre de 1576 y, al mes siguiente, volvió a dar clase en Salamanca.
Cuenta la tradición que empezó aquella clase con un «Decíamos ayer…», como si nada hubiera pasado. Seguramente es una leyenda, pero resume bien la imagen que dejó: la de un sabio al que no doblegaron. Él mismo dejó constancia de aquellos años en una décima célebre, la que empieza «Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado».
El poeta de la serenidad
Fray Luis no publicó sus poemas en vida. Circularon en copias manuscritas y no se imprimieron hasta 1631, cuando los editó Quevedo. Son pocos, pero bastan para situarlo entre los mayores poetas de nuestra lengua: en la «Vida retirada» canta la paz de quien huye del «mundanal ruido»; en «Noche serena», el anhelo de la armonía del cielo; en la oda a Francisco Salinas, la música de su amigo, el organista ciego, como camino hacia Dios. Horacio, Virgilio y los Salmos conviven en unos versos de una sencillez que todavía asombra.
La prosa y la Biblia
En prosa escribió «De los nombres de Cristo» (1583), un diálogo entre tres amigos que comentan, a orillas del Tormes, los nombres que la Biblia da a Cristo, y «La perfecta casada» (1583), un comentario al último capítulo del libro de los Proverbios. Tradujo y comentó el libro de Job, trabajo que terminó el año de su muerte, y en 1588 preparó la primera edición de las obras de santa Teresa de Jesús. Su empeño en tratar los asuntos más altos en un castellano claro y hermoso lo convirtió en uno de los grandes maestros de nuestra prosa. Murió el 23 de agosto de 1591 en Madrigal de las Altas Torres.
Un centenario para releerlo
La conmemoración ya tiene algunas citas. Las universidades Rey Juan Carlos, de Castilla-La Mancha, de Salamanca, Complutense de Madrid y de Valencia organizan el congreso internacional «V Centenario de fray Luis de León (1527-2027)», que se celebrará del 10 al 12 de noviembre de 2027 en Belmonte, su villa natal, y que estará abierto también al público. En Salamanca, la exposición «La Escuela de Salamanca. Los libros que cambiaron el mundo», que puede verse en las Escuelas Mayores de la Universidad hasta el 10 de enero de 2027, lo recuerda entre las grandes figuras de aquella universidad. Y Belmonte celebra cada verano, desde hace más de cuatro décadas, unas Jornadas Culturales Fray Luis de León en homenaje a su vecino más ilustre.
Es de esperar que a lo largo de 2027 se sumen más actos; los iremos contando aquí. Mientras tanto, la mejor manera de celebrar el centenario es leerlo: hemos reunido en el escaparate sus obras principales y una biografía reciente, y te proponemos una guía para empezar a leer a fray Luis.
